El Mundo Impostado

Sí, las miradas también mienten en el Mundo Impostado. Un mundo donde prevalecen los egos que luchan por súper vivir y al que subyacen unos valores embellecidos con su batalla por sobrevivir. Un mundo con las fronteras impuestas por la auto afirmación y cuyas banderas han sido coloreadas por el orgullo. Un mundo donde la burbuja económica la protagoniza la hipocresía, que estalla en mil puñales, y se torea dibujando falsas sonrisas.

Sí, las sonrisas también mienten en el Mundo Impostado. Se cargan de demagogia y restallan con furia en los corazones de aquellos a quienes engañan, sin contemplar el pasado, el presente o el futuro. Ya no preocupan los momentos, pues el tiempo no importa más allá de la acuciante falta del mismo.

Sí, el tiempo también miente en el Mundo Impostado. Bailotea despreocupado al son de los segundos mientras los latidos de quienes creen poseerlo se sincronizan con sus propios (h)usos horarios. Pero no resulta importante: las promesas se suicidan con palabras.

Sí, las palabras también mienten en el Mundo Impostado. Porque no deja de ser un mundo para verdades sutiles, engaños sinceros y trucos honestos, donde cada mirada impugna una condición de la humanidad.

Sí, las miradas también mienten en el Mundo Impostado
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